viernes, noviembre 12, 2010

El Rugby es (aquí) el opio del pueblo.

Adoración es la palabra que más se ajusta al sentimiento que profesan los neozelandeses por su selección de rugby, por los archiconocidos All Blacks. Su nombre, su imagen, su color, ocupa buena parte de las estanterías de cualquier tienda de souvenirs; es mayoría el número de corredores que se enfundan una camiseta negra para su carrerita diaria por las calles de cualquier ciudad; son el reclamo publicitario habitual de las más importantes empresas del país... y también de las menos importantes; lo que representa esa hoja de helecho blanca sobre fondo negro es su icono nacional... junto al kiwi, claro... el pájaro, no la fruta, por cierto...
Pero los All Blacks son tan sólo la punta del iceberg de lo que significa el rugby para este país. Más allá de una potente liga nacional tanto en su modalidad a 15, llamémosle rugby convencional, como en lo que ellos llaman Rugby League (la principal diferencia es que se juega con 13 jugadores por equipo) lo más llamativo para unos europeos como nosotros está en las calles y en los parques, dónde es habitual ver a dos niños, simplemente, pasándose la pelota oval, o incluso algún que otro partidillo... y lo llamativo aquí, es ver a alguien jugar a fútbol.
Por cierto, una curiosidad: la forma ovalada de la pelota de rugby se debe a que, en el principio de los tiempos de este deporte, allá por la segunda década del siglo XIX, se cosían cuatro gajos de cuero sobre vejigas de cerdo que posteriormente se inflaban y que eran las culpables de que tuviera un aspecto más ovalado que redondo.
La prensa nacional, por supuesto, le presta una atención infinita al rugby, son ya frecuentes las portadas de los más importantes periódicos del país haciendo referencia al Mundial que se celebrará aquí el próximo septiembre... nuestra reflexión es que deben estar faltos de noticias interesantes... pero viendo que cada lunes, cuando vamos al banco, a pagar la renta del piso, nos amenizan la espera con imágenes de alguno de los partidos de liga del último fin de semana, ya no sabemos qué pensar.

             
   
Como regalo un mini-video de la Haka que bailaron los Kiwis (la selección de Rugby League de Nueva Zelanda) contra Inglaterra en el Westpac Stadium de Wellington el pasado 23 de octubre.

sábado, noviembre 06, 2010

Que la lluvia no te estropee la visita a Christchurch... exposición de Ron Mueck.

   


















Este artista australiano, afincado en Londres, se dedicaba anteriormente al maquillaje de prótesis y efectos especiales, hasta que un buen día, decidió diverger por los caminos del arte, y muy bien que le ha ido desde entonces. Teníamos muchas ganas de ver su impresionante obra en directo y no nos ha decepcionado... más bien todo lo contrario! La expresividad y el realismo de sus creaciones sobrecogen al público. Mueck juega con las escalas para sorprender en los extremos.
Exposción imprescindible, si tenéis oportunidad de verla, para todo aquel aficionado a la escultura, al maquillaje de prótesis, al frikismo en general (jeje), a la pintura, al hiperrealismo, al arte en mayúsculas.
A nosotros nos ha arreglado la escapadita, que la omnipresente lluvia se estaba empeñando en estropear, de dos días a Christchurch.

lunes, octubre 25, 2010

Pequeños momentos de gloria







                                                                                                                                                                            







Nuestro periodista favorito (recientemente elegido... jejeje) Miguel Ángel Barroso ha honrado esta aventura con una entrevista en profundidad....jejeje... aquí la dejamos como prueba fehaciente de nuestro pequeño momento de gloria.

Y el texto:

"CUANDO SUPE QUE RODARÍAN EL HOBBIT COMPRÉ UN BILLETE A NUEVA ZELANDA"

Rut
y Víctor acaban de alumbrar un blog. Se llama «Caminando del revés» y no alude solo al hecho de vivir en las antípodas, sino de andar contracorriente. Tomar riesgos. Si se trata de perseguir un sueño en estos tiempos difíciles, más lejos no se puede ir. Nueva Zelanda es su tierra de conquista. «El Hobbit», la apuesta de su vida. Rut, pintora y modeladora (a ella le suenan mejor los términos en inglés: set painter y model-maker), estudió Periodismo, pero las bellas artes siempre tiraron de ella. En su decisión de dar un giro radical a su historia operaron otros factores. «Años atrás, en mi Villamañán natal y querido, en León, soñaba con grandes viajes, recorrer el mundo, visitar lugares fantásticos y vivir grandes aventuras. Imagino que es algo que nos sucede a todos, pero vamos creciendo y se nos olvida. A mí no. Por eso ejercí la profesión periodística durante una época que recuerdo con cierta nostalgia», confiesa. Su vena artística ganó finalmente el pulso. «Un buen día descubrí que podía dedicarme a mi verdadera vocación sin morirme de hambre y me sumergí en el maravilloso mundo de los talleres de escenografía, que son auténticas factorías de ficción».

En Artefacto Escenografía, empresa que presta sus servicios al sector audiovisual, esculpió su talento y descubrió la magia del cine a través de encargos para películas como «El Laberinto del Fauno», de Guillermo del Toro. «Aquella fue una experiencia extraordinaria, el punto de partida de esta especie de spin-off que estamos viviendo ahora Víctor, mi pareja, y yo en el otro lado del mundo».

Echarle cara
«Siempre he sido fan de J. R. R. Tolkien. En mi opinión, "El Señor de los Anillos" es una obra maestra, y la versión de Peter Jackson es la mejor trilogía de la historia del cine. Así que cuando me enteré de que Guillermo del Toro iba a rodar "El Hobbit" no me lo pensé dos veces y contacté con él. Reconozco que hay que tener mucha cara para escribir a alguien a quien he visto dos veces en mi vida y que está más ocupado que el Papa, contarle un rollo y esperar que me responda… pues a mí me funcionó». Meses después, Del Toro dejó el proyecto harto de retrasos. Pero Rut no se dio por vencida. Convenció a Víctor y decidieron liarse la manta a la cabeza, dejar trabajos, familia, amigos, casa... y comprar unos billetes de avión a Nueva Zelanda, donde se está cocinando esta producción que pilotará, si no surgen más sorpresas, el propio Peter Jackson. «Nuestra vida en Madrid era genial, es una ciudad muy social y divertida; teníamos mucha gente allí. Pero cuando llegas a la treintena hay un punto de inflexión, un cruce de caminos: piensas en lo que has hecho y lo que aún querrías hacer. El runrún te acecha día y noche. A nivel laboral buscábamos un nuevo rumbo, y decidimos enfilar a Nueva Zelanda. No teníamos nada que perder y sí mucho que ganar. La cosa se está poniendo fea y no queríamos ser engullidos por la crisis».

Una locura envidiada
A principios de año llegó la hora de contárselo a todo el mundo. Rut y Víctor esperaban escuchar frases del tipo «estáis locos… tal y como están las cosas… y sin trabajo seguro… es muy arriesgado». En su lugar, se encontraron con argumentos como «es vuestro momento… si yo pudiera… la experiencia de vuestras vidas». A mediados de septiembre, con un par de contactos bajo el brazo, cogieron un avión rumbo a Wellington, capital de Nueva Zelanda. Alquilaron una casa y Rut llamó a la puerta de Weta Workshop, la empresa que hizo los efectos especiales de «El Señor de los Anillos» y se encargará de crear los decorados y las criaturas de la Tierra Media en «El Hobbit».

«Cuando tomas una decisión así, tienes que tener plan B, C, D… y así hasta agotar medio abecedario español por lo que pueda pasar», señala nuestra protagonista. «Nos habían dicho que conseguir los papeles para trabajar estaba complicado, y doy fe de ello: sin empleo no hay visado y sin visado no hay empleo, es la pescadilla que se muerde la cola. A pesar de las dificultades de financiación, "El Hobbit" saldrá adelante. Pensaba que estar aquí me daría ventajas; de momento, estamos inmersos en un laberinto burocrático: trámites, solicitudes, convalidaciones y demás trabas. Somos conscientes de que si no arriesgas, no ganas, pero también puedes perder… Sin embargo, no arrojamos la toalla. Nueva Zelanda es un lugar increíble para perderse una temporada; despertar cada mañana rodeados de bosques y montañas es algo nuevo y alucinante».

Los de Weta Workshop han sido receptivos. Es un comienzo. Falta el salvoconducto, que tiene que llegar antes de que se agoten los tres meses del visado de turista. «De ahí en adelante... quién sabe. En el peor de los casos, donde se cierra una puerta se pueden abrir un montón de ventanas. Siempre podemos volver a la casilla de salida. La vida continúa; es tan sencillo como ir viviéndola».

jueves, octubre 14, 2010

Desde Frikylandia con amor...


Hay días como el de hoy en que Wellington amanece bajo una enooorme y blanquecina nube que lo cubre todo... suele traer consigo frío y viento y pocas ganas de hacer nada... pero en días como el de hoy a veces uno decide quitarse la pereza de encima, abrigarse bien, coger la bici y largarse a algún sitio diferente, huir del mal tiempo y correr a refugiarse en algún sucedáneo de museo como el de Weta (se llama museo, pero más bien es el paraíso del friky), una mini-tienda de merchandising que el imperio de Peter Jackson tiene montada en Miramar.
En ella podemos encontrar todo tipo de figuritas y reproducciones bastante impresionantes de armas de la película de Distrito 9, mutantes, miniaturas de King-kong, Narnia, Avatar, Brain Dead, Master and Comander, llaveros de Tintín (próximamente en sus pantallas) y por supuestísimo de THE LORD OF THE RINGS!!!!! hay un par de armaduras impresionantes tamaño real de Nazguls (que para el que no lo sepa, son los jinetes malos que iban vestidos de negro y que estaban empeñados en matar a los buenos) además del Gollum que aparece en las fotos y el orco gigante con cara de "soy el más malo de todos". Cada 20 minutos puedes ver un vídeo del making of de ellos mismos donde muestran cosas alucinantes desde sus inicios hasta lo que hacen hoy día.
Una vez más hay que decir que esta gente no sabe lo que tiene ni lo que significa para el resto del mundo, por cierto, nos hemos acordado mucho de vosotros (los más frikys). Tendrían que tener algo muuucho más grande y con más elementos, aunque imagino que entonces ya no sería gratis... jeje!
 

lunes, octubre 11, 2010

¡A vista de pájaro!

 Esto de aquí arriba es la península de Miramar, donde se encuentra uno de los emporios cinematográficos más bestias del planeta, aunque no creo que ellos sean del todo conscientes de ello. Aquí es donde depositamos todas nuestras esperanzas de quedarnos en Kiwilandia un tiempo y empezar una nueva vida... pero, va a ser que no... al menos de momento. La crisis asola el planeta, así que por si no lo sabíais refugiaros en vuestras casas y no le abráis la puerta a desconocidos ¡je,je!
La segunda panorámica es del centro de Wellington, el día no daba para grandes colores, pero el resultado es resultón (valga la redundancia). Hicimos las fotos la semana pasada desde el mirador más popular de la ciudad que, mira tú qué suerte, está justo en nuestro barrio.

viernes, octubre 01, 2010

El país del "rounding"

Y en este caso, y a pesar de estar en Nueva Zelanda, no estoy hablando de ningún tipo de deporte de riesgo... estoy hablando de la costumbre extendida en este país de redondear al alza los precios que ves marcados en los productos... si no tienen monedas más pequeñas que la de 10 céntimos (por lo menos yo en estos 20 días que llevamos aquí no he visto ninguna) porqué ponen precios como 6,96 o 18,99?? en los comercios pequeños directamente te los cobran al alza, en caja ya te los pasan como 7 o 19; en los supermercados hacen la suma y si el dígito final queda por debajo de 5 te lo redondean a la baja pero si se queda en 5 o por encima, "rounding" hacia arriba, detalladito y todo en la factura eso sí... y la verdad es que, teniendo en cuenta además el precio de casi todo aquí, es algo pelín molesto.